Busca la puerta. Sin rótulo. Sin tirador en la calle. Toca el timbre marcado con la letra Z. Si está lleno, espera. Si no lo está, entra y déjate guiar por el barman.
ZAS abrió en 2019 sobre una sastrería de la calle Álamos. El local es estrecho y oscuro, con dos barras y muy pocos asientos. La carta cambia con la temporada y según lo que haya fresco: clásica cuando toca, de autor cuando el barman está inspirado. La coctelería es seria: destilados pequeños, hielo hecho a mano, garnishs trabajados. TripAdvisor lleva años colocándolo entre los tres mejores bares de copas de la ciudad. Conviene venir entre semana o muy pronto el fin de semana, porque el aforo es limitado.